14 de Abril de 2016, bajando de una loma sagrada, dentro 4 personas íbamos en el carro gris, por conductor un consagrado con más de 40 años de experiencia y lleno del amor de Dios nos contó un poco de un proyecto de evangelización que tenía en mente el cual era Rezar por 5 minutos utilizando la aplicación de whatsapp, nos preguntó que tal nos parecía en medio de una prueba que hizo a través de esta y nosotras concentradas en el audio respondimos positivamente con una sonrisa de oreja a oreja, pasado 20 minutos en el carro plateado, se bajan las dos muchachas; sólo quedamos el conductor y yo, no sé si son ideas mías pero sólo les diré lo que se sentía en el camino: PAZ, ALEGRÍA, ESPERANZA, LA PRESENCIA DE DIOS.
Tanto que nos pasamos 2 cuadras del lugar destinado. Antes le pregunté cómo empezó todo en cuanto a su vida sacerdotal y me respondió seguidamente que en su mente nunca estuvo esos planes de ser sacerdote, que lo que es hoy día es por pura Gracias de Dios y yo le creí. De hecho le dije que a todo los consagrados que le hacia esa pregunta me respondían prácticamente lo mismo. Luego él añadió con una cara de felicidad: - Es que es un amor inmenso, que atrapa y no se puede explicar, es un sentimiento muy fuerte y me hace tan pero tan feliz-. Esas fueron las últimas palabras que me dijo antes de bajarme de su carro. Pero antes Dios me habló a través de este sacerdote, en donde entre risas me decía: Chevere que existiera un botón que te trasladara al pasado, pero no sería tan genial porque sufriéramos mucho, aunque podemos hacer algo; que cuando estemos en el pasado y miremos ese momento en que tanto sufrimos invoquemos a Dios de esta manera: “Señor todo poderoso en tu nombre sáname, libérame y haz de este momento un momento de paz, que todo lo que haya pasado yo lo pueda olvidar en tu nombre, que este momento no atormente mi futuro y que seas tú Señor quien me de la gracias de recordar sin sufrir, de perdonar y poder vivir tranquilo teniéndote a ti conmigo en mi corazón Amén”. Después de escuchar esa pequeña y bella oración me dice: ESCRIBE, Luego lo miro por el retrovisor nuevamente y me repite sin tartamudear: ESCRIBELO, guardé silencio y en ese instante recordé lo que me dijo un hermano del grupo de oración al cual asisto en la universidad su nombre es Arístides y me dijo un día “Dios pondrá en tu cabeza y en tu corazón por medio del espíritu santo palabras que escribirás, escribirás para Dios, palabras para alabarlo, adorarlo, darle honra, reconocerlo…”.
Pensé, -bueno pero si no soy tan buena redactando, ni escribiendo ¿por qué a mí? De hecho cuando Arístides me dijo estas palabras en medio de una oración yo no entendía el propósito de Dios para conmigo. Pero ese 16 de Abril no fue Arístides quien me lo dijo, sino el mismo Dios a través del Padre Dimas Acuña y ahí entendí aquello que tanto Dios me pedía. De lo poco que sé hacer dedicarle a ÉL un párrafo, estrofa o rima, tal vez canciones o quizás libros y artículos de revista, no lo sé que pueda ser, lo que sí sé es que escribiré, escribiré y escribiré… porque escribir sana, libera, y plasma en hojas lo que con palabras el viento se lleva.
Sharelly Fruto Charris.